Gracias
a Lince que se tomo la molestia de Scannear las fotos y transcribir
todo el texto ^_^
Tomo - Mito y Leyenda
Biblioteca - Mi Libro Encantado
Según
las leyendas nórdicas, en un principio no había ni cielo
ni tierra, sino solo niebla y oscuridad, y las primeras criaturas vivientes
fueron los gigantes del hielo, que eran una raza malvada. Después
aparecieron los supervivientes al extremo más alejado del Norte.
Los dioses construyeron sus mansiones en su Cielo, que se llamaba Asgard,
y vivían felices bajo la égida de Odín, el Padre
Supremo, y Frigga, su esposa, quienes lo conocían todo y crearon
la tierra y la poblaron.
A menudo visitaban a los hombres. Cierto día, el hijo de Odín,
el gran dios Thor, el que señorea el trueno, se le ocurrió
emprender un viaje a la tierra de los gigantes. Thor era el más
poderoso entre los dioses, y usaba como arma una maza que, tras dispararla
contra un objetivo y alcanzado este, volvía otra vez a sus manos.
Así, pues, Thor se puso en camino llevando en su compañía
a Loki, el dios de la travesura, y a su escudero Thialfi, un muchacho
ágil como el viento.

Al cabo
de muchos días llegaron a un espeso bosque, y como al sorprenderles
la noche descubrieron una especie de gruta o caverna, penetraron en
ella para descansar. Al fondo de la gruta había cinco habitaciones
o galerías pero todo el interior se hallaba vacío.
Cenaron los tres viajeros y se disponían a dormir cuando fueron
inquietados por nos ronquidos tan estrepitosos que no solo las paredes
de aquellas habitaciones sino la misma tierra parecían estremecerse.
Thor, maza en mano, se asomo a la entrada, pero como no vio a nadie,
volvió a echarse a dormir.
A la mañana siguiente los viajeros descubrieron atónitos
que los ronquidos procedían de un gigante que se hallaba tendido
en el suelo a la intemperie. En esto, el gigante abrió los
ojos, se reincorporo al ver gente extraña en su cueva y, finalmente
se puso de pie. Era tan enorme que los árboles no le llegaban
al pecho. Thor, gallardamente se dirigió a él y le pregunto
como se llamaba.
- Mi nombre es Skrymir - respondió el gigante mientras se enguantaba
su mano derecha - El tuyo, no necesito preguntártelo, pues
por tu intrepidez no puedes ser otro que Thor... Pero ¿dónde
habré dejado el guante de mi mano izquierda? ¡Ah, helo
aquí! - Y agachándose, alzo del suelo aquella prenda,
observando mudos de asombro los viajeros que no era otra cosa que
la gruta con las cinco galerías en la que habían pasado
la noche.
- Si proseguís vuestro camino, podemos marchar juntos - dijo
luego.
Echaron
a andar, y Thor y sus compañeros tuvieron que esforzarse lo indecible
para seguir las zancadas del gigante. Llegada la noche fue en vano que
Thor y sus compañeros intentaran conciliar el sueño, pues
los ronquidos que se oían eran más estruendosos, si cabe,
que los de la noche anterior. Thor, furioso, tomo su maza y, acercándose
al gigante, le asesto un tremendo golpe en la cabeza. El gigante no
hizo mas que llevarse una mano a la frente:
- ¡Estas hojas de los árboles le hacen a uno cosquillas
y no le dejan dormir! - Murmuro, y siguió roncando.
Thor volvió a asestarle un segundo mazazo el gigante abrió
un ojo a medias y masculló:
- ¡Deben ser los pajaritos! - y se volvió a quedar dormido.
Con furia redoblada, Thor le abatió la maza sobre el cráneo:
- ¡Alguna bellota! - dijo el gigante y, volviéndose del
otro lado, siguió con sus ronquidos.
Thor
juzgo inútil insistir mas y aguardo a que amaneciera.

Cuando
el gigante despertó, dijo dirigiéndose a Thor:
- Ahora hemos de despedirnos, pues yo llevo otro camino; pero antes,
pequeño, quiero darte un consejo. Os halláis en la tierra
de los gigantes y pronto llegareis a su capital, donde mora nuestro
rey. Allí encontrareis a otros mayores que yo, y os recomiendo
seáis comedidos, pues no toleran el orgullo ni soportan bromas
como las que soléis gastar vosotros.
Y antes de que el furioso Thor pudiera contestarle desapareció
a grandes zancadas.
Siguieron andando Thor y sus compañeros, y llegaron a la ciudad
de los gigantes, cuyas murallas eran tan altas que sus almenas se perdían
entre las nubes.
El
rey les concedió audiencia, y al atravesar la inmensa antecámara
vieron a muchos gigantones que ni siquiera pararon mientes en ellos.
El rey se hallaba sentado en su trono y los tres viajeros, al acercarse
a él, le hicieron una profunda reverencia.
El
monarca se echo a reír:
- Conque esta personilla es el gran Thor de quien tanto he oído
hablar, ¿eh? - dijo - En mi reino no acogemos a criaturas insignificantes.
Si deseáis quedaros debéis probar lo que valéis.
¿De que sois capaces, tu, Thor, y tus camaradas?
Loki, el astuto, dio un paso adelante, pues Thor se hallaba tan furioso
que no podía pronunciar palabra.

- Desafío a cualquiera de tus súbditos - dijo - a que
coma tan deprisa como yo.
Trajeron dos grandes gamellas con carne, y a una señal del rey,
ambos contrincantes empezaron a comer ávidamente. Al cabo de
un rato, el rey inspeccionó las gamellas.
- Bien - dijo - Loki se ha comido su carne, pero mi súbdito se
ha zampado también los huesos y hasta la mitad de la gamella.
Me parece que no hay duda alguna sobre quien ha vencido. ¿No
sabéis hacer algo mejor?
Entonces Thialfi, con el rostro encendido por la cólera, barboto:
- ¡A ver si hay alguien que se atreva a competir conmigo a una
carrera!
Se dirigieron todos a un prado y Thialfi fue opuesto a un joven gigante.
Se dio la señal de partida. Thialfi corría como un ciervo
ante los lobos, pero su rival le dejo a la mitad de camino.
- Probad otra vez - dijo el rey.
En esta segunda carrera, los pies de Thialfi casi no tocaban el suelo,
peor su contrincante fue más veloz, y el resultado el mismo que
la vez primera.
El rey opino que aun debían probar por tercera vez. Mientras
Thialfi se sentía ya cansado, el joven gigante parecía
tan fresco como al principio, y así, este volvió a ganar
con mucha mas ventaja aun que las veces anteriores. Entonces, el rey
se volvió hacia Thor y le dijo con ironía:
- ¿Y tú, poderoso Thor? ¿En que piensas aventajar
a los demás?
- Puedo beber mucho mas que cualquiera de vosotros - contesto Thor.
Regresaron todos a palacio, y allí ordeno el rey:
- Traed mi cuerno de libaciones - y dirigiéndose a Thor, añadió:
Veamos si puedes vaciarlo de un trago. Algunos lo consiguen en dos y
los más flojos necesitan tres.
Thor echo un vistazo al recipiente. Era largo pero angosto, y él
tenia mucha sed. Lo tomo en sus manos, se lo llevo a la boca y bebió
ávidamente. Pero aquel cuerno no se vaciaba nunca. Seguía
bebiendo y bebiendo y su contenido no disminuía.
El rey sonrió sarcástico:
- Parece - dijo - que ni los dioses más poderosos pueden competir
con los gigantes.
En vano bebió Thor una y otra vez. A cada una de ellas creía
haber vaciado el cuerno, pero siempre lo volvía a encontrar casi
como al principio. Al cabo, tuvo que renunciar y exclamo furioso:
- ¡Dadme una prueba de fuerza!
El rey volvió a sonreír y replico burlonamente:
- Tenemos un juego en el que suelen ejercitarse nuestros pequeños...
¡Traed al gato!
Un gato enorme fue traído a presencia del rey, quien prosiguió:
- Nuestros niños suelen jugar a levantarlo en brazos. Prueba
a ver si eres capaz de hacer lo mismo.
Thor se dirigió al animal, que enarco su lomo; intentó
levantarlo, pero por mas esfuerzos que hizo, lo único que consiguió
fue alzar una de las patas.
En el colmo de la furia, Thor se presto para combatir con cualesquiera
de los presentes. El rey dio otra orden y apareció una vieja
enteca y arrugada.
- ¡Esto es vergonzoso! - rugió Thor - ¡No puedo luchar
con un carcamal así!
- Pruébalo - Replico el rey con su habitual sonrisa.
Se fue Thor hacia la vieja y esta le asió con manos que parecían
garfios.. Por mas esfuerzos que hizo, le fue imposible a Thor zafarse
de las garras de aquella bruja. Finalmente no tuvo mas remedio que doblar
la rodilla.
- ¡Basta! - dijo el rey - ¡Podéis permanecer aquí
esta noche, extranjeros! ¡Ahora ya sabéis que los dioses
no pueden prevalecer sobre los gigantes!
A
la mañana siguiente, Thor y sus compañeros se despidieron.
El rey los acompañó hasta las puertas de la ciudad, y
allí pregunto:
- Y bien Thor, ¿ya has encontrado la horma de tu zapato?
- Así me lo parece - respondió sinceramente Thor - Después
de esto, me tendrán en bien mezquina opinión en la Tierra
de los Gigantes.
El rey sonrió de nuevo y dijo:
- No lo creas. Si hubieses conocido tu fuerza nunca habrías entrado
en mi ciudad. Ahora que habéis pasado ya por sus puertas, te
confesare que solo conseguí vencerte utilizando artes mágicas.
El gigante Skrymir dormido en el bosque era yo mismo, y cuando me asestaste
aquellos golpes con tu maza puse una montaña entre nosotros.
Podrás comprobarlo viendo las tres cañadas que produjeron
allí tus golpes. Cuando Loki apostó a comer, lo hizo como
la propia hambre, pero su contrincante era el Fuego que lo consume todo,
hasta la artesa. Y en cuanto a Thialfi, cierto es que corrió
como el viento, pero en realidad, su oponente era el Pensamiento, que
es lo más veloz que existe. Nunca vi tampoco hazañas mayores
que las que acometiste tu, ¡oh Thor!, Al intentar vaciar mi cuerno.
Pero lo que no sabías es que dentro de él se hallaba el
Océano entero. Tu mismo lo comprobaras cuando llegues a la orilla
y veas lo que sus aguas se han retirado. Mi gato era la serpiente Jormungard,
que en las profundidades del Océano, rodea la Tierra. Cuando
conseguiste levantar una de sus patas todos nos aterrorizamos, pues
el suelo se conmovió en sus cimientos. Finalmente la vieja con
quien luchaste era la muerte, a al que nadie puede vencer.. Y ahora
adiós, y no volváis mas, pues nada podréis hacer
contra mis artes mágicas.

-
¿Crees que no? ¡Vamos a verlo! - rugió colérico
el dios, alzando su maza.
Pero de pronto todo se esfumo, y se hallo con sus compañeros
en un paraje desierto, sin ningún ser viviente a la vista.
ANÓNIMO
(Noruega)